En estudios de Radio Cáritas 680 AM, Pablo Silvetti profundizó en la adolescencia desde la mirada de la neurociencia, describiéndola como una etapa compleja en la que los jóvenes “adolecen”, es decir, están en proceso de construir aquello que les falta.

Explicó que esta fase está marcada por fuertes cambios internos y emocionales que forman parte del desarrollo natural. Según la neurociencia, el cerebro prefrontal, encargado del razonamiento, el control de impulsos y la evaluación de consecuencias, comienza a desarrollarse recién después de los 10 años, y continúa madurando durante toda la adolescencia.

Afirmó que “los jóvenes funcionan como un Ferrari de alta gama con las emociones a todo gas, pero con los frenos de un auto viejo”, representando el desbalance entre emoción y autocontrol propio de esta etapa. Desde la neurociencia, la adolescencia no es un problema, sino una etapa fundamental que requiere paciencia, comprensión y presencia afectiva.

El especialista aclaró que muchos comportamientos que se confunden con rebeldía son, en verdad, una consecuencia directa del proceso neurológico. Los adolescentes actúan más por emoción que por lógica, no porque “no piensen”, sino porque aún no cuentan con todas las herramientas. Este proceso incluye equivocaciones, aprendizajes y la búsqueda de identidad.

Silvetti remarcó que el papel de los adultos, padres, madres y abuelos que ejercen de cuidadores, debe centrarse en el diálogo, la empatía y el ejemplo, evitando recurrir a castigos o violencia, prácticas que la neurociencia demuestra que no generan cambios sostenidos.

Por último, recordó que cada generación vive en un contexto distinto, con nuevas formas de expresarse y relacionarse. Los adultos deben hacer el esfuerzo por comprender ese mundo en transformación. “Estamos construyendo al adulto del futuro”, subrayó Silvetti.