El Monseñor Gabriel Escobar, obispo responsable de la Pastoral Educativa Católica por la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP), adelantó que posterior a la divulgación del documento de las “Líneas orientadores para la educación católica en el Paraguay”, proponen las bases para un plan de reforma educativa al Ministerio de Educación desde las dimensiones propuestas. En el 2022, se decidió salir del equipo del Plan de Transformación Educativa por las posturas contradictorias.

Recordó que “la Iglesia Católica fue invitada a mitad de proceso y evidentemente nos querían utilizar para avalar un proceso que nosotros no hemos iniciado”, afirmó el Monseñor y agregó que el documento de la Transformación Educativa buscaba, “imponer ideas contrarias a la fe católica y de la idiosincrasia paraguaya”, en concreto, la ideología de género.

Sin embargo, el cuestionamiento por parte de la Iglesia, era que no contemplaban los problemas estructurales de base: “había otras necesidades imperiosas, por ejemplo la falta de aulas bien constituidas para los alumnos, la parte pedagógica, los docentes que algunas veces no tienen los rubros para poder enseñar. ¿Cómo vas a pretender dar una educación de calidad y no contar con profesionales cualificados y no pagados? Si ese docente tiene que vivir de su trabajo. Además, no hubo una consulta al pueblo”, expuso el Monseñor.

Indicó que tampoco tuvieron en cuenta a toda la comunidad educativa: los padres, directivos, administradores, agentes claves en este rubro y no habían realizado un estudio exhaustivo de la realidad educativa nacional: “En fuerte Olimpo, por ejemplo, se acercaba un libreto ya preparado donde ellos tenían que completar y hacer firmar y no se les invitaba a los padres de familia y si lo hacían, elegían a un cierto grupo nomás y si no llegas a contextualizar eso, el resultado no va a ser positivo”.

Señaló finalmente que la causa, en parte, de la falta de avances en la elaboración de un plan concreto, es “la falta de coordinación entre las instituciones privadas y públicas”. Con estas líneas orientadoras presentadas, la Iglesia Católica pretende proponer las bases para un plan de reforma educativa con las 5 dimensiones: antropológica, católica, ética, gestión educativa y financiera.