En el tercer día del novenario de Nuestra Señora de la Asunción, Mons. Ricardo Valenzuela, obispo de Caacupé, manifestó su preocupación por el aumento de las adicciones y pidió que las decisiones públicas que se tomen y las acciones comunitarias estén centradas en el ser humano.

Advirtió que el consumo y el narcotráfico son una “esclavitud” que priva de libertad y sentido de vida, por lo que pidió enfrentar el problema con un compromiso conjunto de instituciones y comunidad, fortalecer la prevención, el tratamiento y abordar la reinserción.

Frente a este complejo mal, propuso un humanismo con fundamento en el Evangelio de la Misericordia para situar a la persona en el centro de las políticas públicas:
“Una forma de humanismo que sitúe a la persona humana en el centro del discurso socioeconómico y cultural; un humanismo que tenga como fundamento el Evangelio de la Misericordia”.

Finalmente, felicitó a quienes trabajan en la rehabilitación. A los que animó a acompañar a quienes han superado las dependencias para que, a su vez, ayuden a otros a salir “del túnel de las drogas”.