El Monseñor Gabriel Escobar, Obispo del Vicariato Apostólico del Chaco, expresó su preocupación por una dirigencia que “se reúne a escondidas” mientras el pueblo sufre carencias básicas en salud, educación e infraestructura. Advirtió que si las instituciones no trabajan juntas al servicio de la gente, “evidentemente nos van a pasar la factura”, generando desconfianza social y un país “en caos sin cabeza”.
El obispo calificó de “lamentable e inhumana” la infraestructura de salud pública para los más pobres: hospitales sin medicamentos, falta de profesionales, falencias en el Instituto Nacional del Cáncer y el IPS. “Un país sin salud es un pueblo que no va adelante”, afirmó.
Señaló que se anuncian aumentos presupuestarios mientras los pacientes se sienten impotentes; “no sabe a quién recurrir. Quiere decir que sus familiares van a morir por el camino porque hay un mal servicio, una mala atención, no se cuentan con los medicamentos y, sin embargo, se nos van descontando de nuestros impuestos”, denunció.
Por lo tanto, hizo un llamado a apostar por la educación cívica y la participación ciudadana, especialmente de jóvenes y nuevos votantes, para exigir plataformas claras, control social y transparencia. Recordó la carta pastoral de los obispos y propuso un “pacto nacional de Estado” que involucre a todas las instituciones, incluida la Iglesia, para construir un Paraguay más justo, inclusivo y centrado en la salud, la justicia y la educación.







