El monseñor Ricardo Valenzuela, obispo de Caacupé, centró su homilía en los diversos males que ocasiona la codicia en la sociedad, rompiendo con vínculos y perjudicando la vida de los demás. “El apego a las riquezas es una idolatría”, afirmó el prelado.

En otro momento, identificó la servidumbre a dos dioses: “por un lado, el Dios vivo, el Dios viviente. Y por este otro lado, el dios del oro, el dios que brilla, en quien muchas veces queremos poner nuestra seguridad”, sin embargo, manifestó que no es posible.

La codicia también se esconde detrás de las peleas por la herencia entre hermanos, según señala el obispo: “esto destruye, familias destruidas a causa de esta codicia. Qué más que menos nosotros conocemos alguna familia dividida por esta causa. La codicia está también en la raíz de las guerras”, afirmó.

Así también citó otras circunstancias en las cuales el hombre se ve cegado por esa sed de poder que lo lleva a crímenes atroces: “el dinero de los traficantes de armas, el dinero de los que sacan provecho las guerras. También está en el tráfico de droga… está también el tráfico de personas, también dinero de por medio. Como así, también podemos decir, la mafia de los pagarés, que también está detrás de esto, el dinero”.

Por ello, habló de la importancia de que los valores como la honestidad se inculquen en la crianza de niños, y pidió que no se minimicen estos hechos, porque “los actos deshonestos que se generalizan en una sociedad, son las causas principales del atraso y de que muchas sociedades vivan en un estado lamentable”.