En la Jornada Mundial del Enfermo, celebrada durante la festividad de Nuestra Señora de Lourdes, el papa León XIV destacó la importancia de la fe, el amor y la solidaridad como pilares para acompañar a los más vulnerables. Durante un acto en los Jardines Vaticanos, rezó junto a personas enfermas, encendió una vela ante la Virgen Inmaculada y extendió su bendición a médicos y asistentes. “Incluso en el sufrimiento, el amor y la entrega a Dios dan sentido a la vida”, afirmó, recordando que María enseña a sostener la esperanza en medio del dolor.
El Pontífice centró también su mensaje en la protección de la infancia y la formación cristiana. Ante la iniciativa “From Crisis to Care: Catholic Action for Children”, denunció la falta de avances en la defensa de niños afectados por la pobreza, el abuso o el desplazamiento, e instó a garantizarles un entorno seguro y amoroso.
Durante la Asamblea Plenaria del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, subrayó que educar en la fe implica compartir la vida con coherencia y entrega, promoviendo una cultura que respete la dignidad humana y acompañe a las víctimas con responsabilidad y compromiso.







