En una entrevista en los estudios de Radio Cáritas UC, el Monseñor Juan Miguel Ferrer, Dean de la Catedral de Toledo y Consiliario de la Hermandad de Nuestra Señora del Alcázar, junto al Dr. Ricardo Alba Benayas, presidente de la hermandad, compartieron los orígenes y el carisma de esta devoción mariana que nació durante el asedio del Alcázar de Toledo en 1936.

En medio del conflicto, los defensores encomendaron su protección a la Virgen Inmaculada, considerada, desde entonces, Patrona de la Infantería, y prometieron honrarla si sobrevivían. Al concluir el asedio, el Cardenal Isidro Gomá erigió oficialmente la advocación de Nuestra Señora Santa María del Alcázar.

Con el paso del tiempo, la hermandad se expandió por toda España y más allá de sus fronteras, integrando a familias y fieles que encontraron en esta devoción una fuente de esperanza y consuelo. Su carisma se basa en la certeza de que María es madre y protectora de todos los que enfrentan pruebas por su fe o sus convicciones.

Desde Toledo, la hermandad promueve la oración, la formación, la solidaridad y la acción evangelizadora. Acompaña a quienes viven en contextos culturales adversos a la fe cristiana y buscan fortalecer la fraternidad entre los creyentes.

Actualmente, la Hermandad de Santa María del Alcázar trabaja para fundar una filial en Paraguay, con el apoyo de la Iglesia de la Encarnación y su párroco, el padre Hugo Fernández, quien ejercerá como consiliario local y el Cardenal Adalberto Martínez Flores.