Gerardo Giménez, presidente de la Federación de Trabajadores del Transporte Público, justificó la huelga que convocaron para los días 3 y 4 de febrero en la posibilidad de que la reforma del transporte, impulsada por el gobierno, los deje en una situación precaria respecto a sus puestos de trabajo y su jubilación.
“El objetivo es postergar la reforma y sentarnos a hacerla de forma conjunta. Hay un dictamen de la propia ministra en la que reconoce que deberíamos participar los verdaderos actores del sector: usuarios, choferes, empleadores y gobierno”, indicó.
Tildó de incapaz al viceministro de Transporte, Emiliano Fernández, y aseguró que la nueva ley establece un sistema de tercerización de los tramos, pero no contempla la absorción de los trabajadores, con su estabilidad incluida, por parte de las empresas.







