El Papa León XIV, en audiencia con los representantes de la Orden de Asesores Laborales de Italia, recordó que en el centro de cualquier dinámica laboral no debe ser “ni el capital, ni las leyes del mercado, ni el beneficio, sino la persona, la familia y su bien”. Pidió a los empleadores la promoción de la seguridad.
En su discurso, el Santo Padre desarrolló tres aspectos fundamentales del desarrollo laboral: la protección de la dignidad de la persona, la mediación y la promoción de la seguridad. Insistió en que los trabajadores deben ser reconocidos en su dignidad y recibir respuestas concretas a sus necesidades reales.
También abordó el papel del mediador, cuya función es crear un vínculo entre los directivos y los empleados, y advirtió sobre dos tentaciones: “Por un lado, una burocratización excesiva de las relaciones; por otro, la distancia y el desapego de la realidad. Ambos son perjudiciales, porque a la larga hacen que el entorno de la empresa sea inhabitable, impidiéndole ser, según su verdadera vocación, una sinergia de solidaridad”.
Al término, el Papa subrayó la importancia de promover la seguridad en el trabajo, con el fin de prevenir accidentes mediante la formación continua y la actualización de los trabajadores.







