El cardenal Adalberto Martínez destacó que el novenario de la Virgen de la Asunción adquiere este año un significado especial al conmemorarse los 75 años de la proclamación de Nuestra Señora de la Asunción como Patrona de la República del Paraguay. Recordó además que en 1951 también fue declarada Mariscala de las Fuerzas Armadas, un título que, según explicó, simboliza el servicio y el amor del pueblo hacia María, más que un rango militar.
Durante su reflexión, el arzobispo señaló que María es modelo de humildad, obediencia y fidelidad a Dios. Afirmó que su verdadera gloria no proviene del poder, sino de haber permitido que Dios obrara plenamente en ella, respondiendo con fe al llamado divino. “Hágase en mí según tu palabra”. Asimismo, recordó que próximamente será bendecida la imagen de la Virgen de la Asunción en la Costanera de Asunción, como un signo para renovar la consagración del pueblo paraguayo.
El cardenal también subrayó que el misterio de la Asunción anticipa el destino prometido por Dios a quienes permanecen fieles a Cristo. Exhortó a los fieles a imitar las virtudes de María, especialmente su fe, pureza de corazón, humildad y espíritu de servicio, recordando que todo hijo busca parecerse a su madre.
Finalmente, citando al profeta Jeremías, Martínez recordó que Dios ama a su pueblo con un “amor eterno” y nunca lo abandona, incluso en medio de las dificultades. En ese sentido, llamó a los paraguayos a reconstruir la vida personal, fortalecer a las familias, promover la justicia, defender la vida y volver a poner a Dios en el centro de la sociedad.







