El Lic. Richard Salerno reflexionó sobre la intensidad emocional que atraviesan muchas personas durante las fiestas de fin de año, un tiempo donde los vínculos afectivos cobran especial relevancia. Explicó que la ausencia de seres queridos, ya sea por la distancia o por la pérdida, puede generar mayor sensibilidad, y que cada persona vive este proceso de manera distinta.
En ese sentido, destacó la importancia de los rituales personales, como recordar a quienes ya no están a través de la música, la comida o los recuerdos compartidos, permitiendo así una conexión emocional genuina desde la memoria y el afecto. El psicólogo subrayó también la necesidad de respetar los tiempos individuales del duelo, evitando imponer encuentros o celebraciones a quienes prefieren el recogimiento.
Señaló que acompañar no siempre implica hablar, sino muchas veces simplemente estar presente. Finalmente, propuso cerrar el año con un ejercicio simple y sin culpas: “reconocer lo que salió bien, aceptar lo que no se logró y plantear pequeñas mejoras posibles, recordando que, más allá de las fiestas y lo material, los vínculos humanos siguen siendo lo más valioso”.







