En el marco del aniversario número 89 de Radio Caritas, Juan Manuel Morel compartió sus recuerdos y experiencias vividas durante los 10 años en los que formó parte de la emisora. Morel trabajó entre 1989 y 1999, aunque su vínculo comenzó un año antes como pasante, convirtiéndose luego en una de las voces y presencias jóvenes de aquella etapa marcada por profundos cambios políticos.
Recordó con afecto el ambiente de compañerismo que se vivía y las amistades que perduran hasta hoy. Mencionó a colegas como Gloria Roa, José Antonio Rodríguez y el recordado operador Don Lucio, con quienes compartió no solo trabajo, sino también un fuerte sentido de comunidad.
Destacó que Radio Caritas tuvo un papel importante en el ambiente democrático que comenzaba a abrirse tras el fin del estronismo, siendo un espacio de acompañamiento y voz crítica durante los años de transición.
En su relato, rememoró sus primeros pasos como encargado de informaciones internacionales, cuando trabajaban con máquinas teletipo que imprimían noticias por metros. Su tarea consistía en seleccionar y clasificar información para los mini noticieros cada media hora. Habló de su primera vez frente al micrófono, una experiencia que lo dejó sin palabras, literalmente, y que marcó el inicio de un proceso de aprendizaje junto a grandes referentes como Óscar Acosta, Celso Velásquez, Víctor Benítez y Sergio Araujo.
Pasó de cronista a coordinador de prensa, luego conductor y finalmente parte del equipo encargado de garantizar la continuidad informativa en los distintos turnos. También recordó las luchas laborales de la época, las mesas de negociación con directivos y la formación de la Asociación de Funcionarios de Radio Caritas, impulsada por él y por su compañero Edilberto Vargas, exjefe de prensa.
La amistad era tan importante como el trabajo. En un emotivo cierre, recordó a colegas ya fallecidos como Carlos Cabrera, Óscar Benítez, conocido como Benny Hill, Óscar Cubilla y Jorge Bazán, rindiendo homenaje a quienes formaron parte de la historia viva de la radio. “Fue mi verdadera escuela y mi primer amor”, expresó con gratitud al despedirse.







