Domingo 3 de Diciembre 2023

Tema: Orar y salir al encuentro de los más pobres y vulnerables

Preside: Mons. Ricardo Valenzuela, Obispo de Caacupé

Predica: Pbro. Miguel Fritz, Administrador Apostólico del Vicariato del Pilcomayo

Homilía

Queridas hermanas, queridos hermanos indígenas, quienes son los invitados de este día de la novena.

Queridos hermanos obispos:

  • Ricardo como óga jára,

Queridos hermanos sacerdotes y diáconos,

Queridas hermanas y hermanos religiosos y consagrados,

Queridas hermanas laicas y hermanos laicos todos,

Las lecturas hoy comenzaron con una oración: la preciosa oración del profeta Isaías. Y – ¡qué sorpresa: se dirige a Dios como padre! Así, como Jesús nos lo enseñó con el Padre Nuestro: hablarle a Dios como a un papá.

Estamos iniciando un nuevo año litúrgico; para nosotros en el Paraguay: un año – el Año de la Oración. Por eso, cada día de esta novena enfoca otro aspecto de oración; también diferentes grupos e intenciones de nuestra oración; pero además, gestos concretos, como fruto de nuestro ñembo’ẽ. Nuestras manos, que se unen para rezar, deben ser también manos que actúen, que hagan el bien. Sin que nuestros pies se queden atrás. Por eso, el tema de nuestra misa hoy es:

Orar y salir al encuentro de los más pobres y vulnerables. ─ Acciones sugeridas: Realizar visitas a los enfermos o a los hermanos privados de su libertad u ocuparse de los hermanos indígenas.

“Ocuparse de los hermanos indígenas” – y acá están, ustedes, hermanas y hermanos indígenas, venidos del Norte y del Sur, del Este y del Oeste, que es el Chaco; de donde viene la gran mayoría. Impresionante, la cantidad; e impresionante el esfuerzo que han hecho, en gastos y organización. Todo eso, porque saben y sienten, que nuestra madre les espera: Tupasÿ Caacupé, catsiMimi María.

Pero han venido también para darnos la oportunidad de ocuparnos de ustedes – de preocuparnos. Y hay razón de preocupaciones. Algunas vienen de ustedes mismos:

  • Demasiado jóvenes, entregados al alcohol y a la droga; últimamente, incluso, les irritan y alarman jóvenes que se suicidan;
  • Otra preocupación que surge de las propias comunidades, es el arrendamiento de tierra a gente de afuera;
  • Hay líderes que ya no sirven a sus comunidades – sino a sí mismos;
  • La falta de unidad dentro de algunas comunidades.

Son males que ustedes mismos deben arrancar; y lo pueden conseguir, porque su venida acá muestra su capacidad de organizarse; y de rezar. ¡Pidan a la Virgen que les acompañe en la lucha por el bien!

Sin embargo, hay otras preocupaciones que vienen de afuera:

  • Muchos miran con recelo a la tierra indígena. Demasiado insaciable es el hambre de conseguir o al menos aprovechar esas tierras.
  • Hay incluso gobernantes que no comprenden que tierra no es solamente un medio para producir – para hacer plata – sino que muchos indígenas la sienten como una madre: el suelo de la “Casa Común”, a cuyo cuidado nos urge nuestro Papa Francisco. Es donde los indígenas sienten sus raíces – raíces que no quieren y no deben perder. Lo cual no significa, quedar en el pasado, como atrasados. Sino ser fieles a sus ricas tradiciones.

Permítanme leerles una parte de una carta que indígenas de la Amazonía han escrito al “Abuelo Francisco”, como dicen con mucho respeto y cariño:

  • La fuerte imposición del modelo extractivista, con desarrollo depredador reflejado en la minería y pesca ilegal, el agro negocio, la minería, la deforestación para la ganadería extensiva, la invasión de tierras aún no demarcadas, la industria de créditos de carbono sin consulta previa a las comunidades, los grandes proyectos de infraestructura, los monocultivos impactando y poniendo la vida de un hilo, aumentando así los conflictos socio ambientales y el hambre entre las poblaciones indígenas.
    • La falta de compromiso de los gobiernos locales en el cumplimiento de las leyes, muchas veces expresada en el abandono de los pueblos y la violación de sus derechos.
      • Celebramos que en nuestro país hemos logrado el cumplimiento de la Constitución Nacional y de las leyes en favor de los indígenas Manjui en Abizai y de los indígenas Ñandeva en Diezkue y Loma en el Chaco. Anima mucho constatar que vale la pena la incansable lucha de lideresas y líderes indígenas, codo a codo con sus aliados no-indígenas – y entre ellos los agentes pastorales comprometidos con la Pastoral Indígena. ¡Felicitamos sinceramente a todos que han aportado su grano de arena a estos logros! Además es una experiencia sinodal.
      • También se ha podido entregar títulos de tierra dentro de su territorio tradicional a algunas comunidades, aunque tardaron muchos años los procesos.
        • El tema de la regularización de mensuras y títulos sigue siendo un problema en todo el país, arrastrado y no resuelto por todos los gobiernos desde la dictadura.
      • Sigue la Carta de Indígenas de la Amazonía al Papa Francisco del 1 de junio del 2023: Animar a los obispos y al clero a visitar las aldeas y acompañar a los indígenas.
        • En nuestro país, agradecemos la alta sensibilidad de los hermanos obispos. En casi todas las diócesis, está organizada la Pastoral Indígena. Y siempre se acuerdan de los indígenas, como muestran sus cartas, así también el Mensaje de la última sesión de la CEP; allí se lee:
          • Nos duelen algunos problemas, como los desalojos violentos de comunidades indígenas y campesinas, sin consideración a los más vulnerables, que son las mujeres, niños y ancianos (Mensaje de la 239ª Asamblea de la CEP).

Es increíble que año tras año tenemos que repetir el flagelo de los desalojos injustos y violentos, como recientemente a la comunidad de Ka’avusu, Distrito Itakyry. Hasta, hubo un proyecto de cooperativizar a las comunidades indígenas – para que pierdan su derecho a títulos comunitarios; porque como miembros de tales cooperativas sería más fácil de corromperlos, comprando o alquilando su lote. Sería el fin de las comunidades indígenas. Y los que luchan para defender sus derechos, están en peligro de sufrir lo que pasó al líder religioso Arnaldo Benítez Vargas de Yyy Pyte, indígena Paï, quien fue mortalmente atacado el 22 de octubre pasado.

Señoras y señores legisladores:

  • ¡A la tierra indígena no se toca! ¡Los que invaden tierra indígena, están en pecado; los que desalojan injusta y violentamente a territorio indígena, están en pecado!
    • ¡A la dignidad indígena no se toca!
  • Al contrario: Ustedes deben asegurar suficientemente territorios indígenas, dando cumplimiento a la Constitución Nacional (Art, 64). Y eso, no necesariamente para que sean “útiles a la economía nacional”; sino,
    • Para tomar conciencia de la profunda espiritualidad indígena;
    • Para darles la posibilidad de fortalecer su capacidad de rezar, de confiar en Dios;
    • Para así cooperar con el fortalecimiento e incluso la recuperación de su lengua, don de Dios;
    • Para entrar en mayor diálogo y buscar unidad;
    • Para crear con ellos proyectos de vida – y no de muerte.

Porque el tan elogiado “progreso y desarrollo”, al menos en el Chaco, tiene sus fuertes sombras:

  • La galopante deforestación, evidenciada por la impresionante cantidad de camiones que diariamente llevan rollos y carbón;
  • Y que es causa de sequías cada vez más prolongadas y un aumento de calor sofocante: mitad de noviembre fallecieron 6 personas por el calor, en un solo día, sólo en el Departamento de Boquerón.
  • ANDE y ESSAP ya no dan abasto a la creciente demanda de energía y agua, ya que en las grandes estancias que producen soja y algodón – por cierto: transgénicos y con fumigación tóxica – extraen con bombas muy poderosas aguas del acuífero. ¡La falta de agua en el Chaco en este año ha sido terrible!
  • En la parte oriental, la explotación del oro y las plantaciones de soja y arroz con sus fumigaciones que afectan arroyos y secan esterales.

Es necesario que los pueblos indígenas tengan más derecho de codecisión. Un paso importante sería por eso, promover la ley de escaños indígenas.

Son duras, las experiencias y conocimientos que adquirimos, cuando nos acercamos a los pobres – y a las causas de su pobreza.

Por otro lado, nuestro pueblo no pierde la esperanza por su gran capacidad y rica experiencia de oración: enriquecidos en todo, en toda palabra y conocimiento, como dice San Pablo en la segunda lectura. Comparto su alegría por haber encontrado una comunidad, tan rica en fe.  Quiero mencionar acá sobre todo mi propia experiencia con oraciones tradicionales indígenas, por ejemplo cuando

  • Cantan sin texto, pero tienen en su mente y en su corazón, lo que están pidiendo.
    • No es lo más importante acumular palabras, sino tener mente, corazón y manos abiertas.
  • Usan instrumentos como mbaraka y bombo.
    • Hay muchos medios que pueden ayudarnos – desde el rosario hasta el celular.
  • He escuchado esos cantos, de día y de noche, largos y cortos.
    • Para Dios no hay hora inoportuna; y no hay cronómetro, que mida el tiempo de oración.
  • He vivido momentos de profunda espiritualidad en danzas de oración tradicionales; he vivido oraciones tradicionales dentro de nuestras misas y liturgias.
    • No hay competencia o exclusividad, sino son formas complementarias.

Hermanas y hermanos, por todo lo expuesto, siento que no hay mejor manera de cerrar esta reflexión que con una oración. Así hacemos caso a Jesús, quien nos invita en el Evangelio a  estar siempre atentos, vigilantes. Dirijámonos entonces a nuestro Dios Creador, Dios Padre, al que llamamos en nuestras diferentes, nuestras propias lenguas:

  • Tumpa
  • Ñande Ru Papa Tenonde
  • Ñande Ramoi Jusu Papá
  • Ñanderuvusu
  • Fitsôc’ôyich
  • Dupade
  • Qalta’a
  • Eñiapom Neten
  • Tupã Ñandejára –

-, ore mbo’ékena:

roñembo’e ha roguata hağua oñondive Iglésia háicha;

rojapo hağua ore Ru yvágape oĩva rembipota;

Ndéve rohayhu hağua umi imboriahu ha ohasa asyvévape;

roñangareko porãve hağua ne rembiapokue ha ore rogapy rehe,

tekove ha mborayhu heñoi háme;

ha oiko hağua ore hegui py’aguapy ha joaju apohára, ikatu hağuáicha,

Espíritu Sánto ore resapévo, ne ñe’ẽ ore moarandúvo,

nde Rete ha nde Ruguy ore mombaretévo, romoherakuã ko yvy ape ári,

vy’a Maranduporã rehegua.

Opavave nde Iglésia-guáva toroiko joajúpe,

Nde reikoháicha, Ñandejára Hesukrísto, nde Ru ha Espíritu Sánto ndive,

yma, ko’áğa ha opa araite. Amén.

P: Tupãsy María marangatu, ore sy

R: Eñembo’e ore rehe.

Taupéichakena.

Miguel Fritz OMI