En el quinto día del novenario de Caacupé, el obispo de Encarnación, Mons. Francisco Javier Pistilli centró su homilía en la urgencia de cuidar la Casa Común e instó a las comunidades eclesiales a ser parte de esta conversión ecológica.

Señaló que, aunque Paraguay es una “gran fuerza productiva”, persisten desequilibrios que impiden que el desarrollo llegue a todos.

En ese contexto, reafirmó el lema de este año: “Denles ustedes mismos de comer” para exhortar a una responsabilidad compartida en la preservación del suelo, del agua y de la vida, especialmente en beneficio de los más vulnerables.

En otro momento, instó a concretar cambios en la vida social y eclesial: la instalación de paneles solares, implementar sistemas de clasificación de basuras, fomentar el uso de bicicletas, impulsar la creación de escuelas agroecológicas.

Pidió prestar atención y evitar acciones que sean “pan para hoy y hambre para mañana”, y pidió armonizar la producción con sostenibilidad, calidad y dignidad.

Además, instó a la Iglesia a dar ejemplo con políticas ambientales claras, desde la reducción de residuos hasta el uso de energías limpias y la promoción del arraigo rural.