Cientos de trabajadores que accedieron a bienes o a créditos a través de pagarés terminaron entrando una espiral terrorífica en la que un grupo de personas inescrupulosas y bien conectadas con el Poder Judicial le cobraban la misma deuda una y otra vez.

En algunos casos, las víctimas perdían sus propiedades por supuestas deudas de G. 1 y 2 millones, reveló el Abog. Edward Arca, del Centro de Atención al Deudor (CENADE), una entidad privada que surgió para atender este tipo de casos.

Del sistema participaban estudios jurídicos, funcionarios judiciales, ujieres, actuarios, jueces y oficiales de justicia. La metodología consistía en armar un juicio de cobro de deudas a personas que alguna vez firmaron un determinado pagaré, sin importar si la deuda ya había sido saldada o no. La víctima nunca recibía las notificaciones, aunque en el expediente figuraba que sí, por lo que el proceso avanzaba, vulnerando su derecho a la defensa.

Muchos pagarés fueron cobrados hasta 5 veces a la misma persona, que se mostraba impotente y sin poder defenderse. “Se llegó al extremo de que había gente a la que se le estaba por rematar sus propiedades por deudas mínimas. Muchos de los embargos son excesivos y desproporcionados”, expresó el abogado.