Tres años después de su muerte, la imagen de la reina Isabel II volvió a inundar las redes sociales, aunque esta vez lejos de su tradicional porte real. Gracias a la herramienta de generación de video Sora 2, desarrollada por OpenAI, la monarca aparece en clips hiperrealistas en roles totalmente alejados de sus actividades reales.

Estos contenidos, creados inicialmente dentro de la plataforma y luego replicados en Instagram, TikTok y X, alcanzaron millones de visualizaciones en cuestión de días. La popularidad ha sorprendido incluso a creadores como Huw Prosser, empresario y ‘youtuber’, quien admitió no haber imaginado que el fenómeno que impulsaría a Sora sería precisamente la fallecida soberana.

Sin embargo, detrás del humor y la viralidad se abrió un debate ético cada vez más intenso. Organizaciones como Public Citizen advierten que estos videos constituyen una “violación masiva” de los derechos de imagen de figuras públicas que no pueden dar consentimiento, y citan casos de familias, como la de Martin Luther King Jr., que ya solicitaron frenar representaciones consideradas irrespetuosas.