La muerte del trabajador Braulio Vázquez, tras sufrir un infarto y no recibir a tiempo un cateterismo en el IPS debido supuestamente a una reprogramación por fallas en aparatos del quirófano, y a pesar de que sus familiares gastaron G. 11 millones en insumos necesarios para la intervención, pone nuevamente al tapete las graves deficiencias en la previsional.

Julio López, de la Asociación de Jubilados del IPS, comentó que este caso no sería una excepción, sino parte de una “realidad cotidiana marcada por la falta de medicamentos, especialistas, equipos en mal estado y demoras extremas para acceder a turnos”, según denunció.

López sostuvo que la crisis responde a un problema estructural profundo, atravesado por impunidad y presuntas irregularidades administrativas, y advirtió sobre intentos de modificar el sistema solidario de reparto hacia un modelo de capitalización individual. Invitó a los asegurados activos y jubilados a organizarse y participar de una plenaria general este sábado a las 16:30 frente al Hospital Central.