El padre Roberto Gasparetto, párroco de la parroquia Las Mercedes, relató el angustiante episodio ocurrido en la madrugada del lunes, cuando un hombre ingresó a la capilla de adoración perpetua, rompió el vidrio y sustrajo la custodia antigua que resguardaba el Santísimo.
Según explicó, el delincuente revisó las alcancías y, al no encontrar dinero, decidió llevarse el objeto sagrado, que tiene un valor principalmente espiritual y sentimental. Las cámaras permitieron seguir al sospechoso, quien fue ubicado por la policía en el barrio San Felipe.
Allí, un familiar devolvió la custodia del Santísimo. “No vamos a juzgar su intención, pero duele ver cómo se pierde el sentido de lo sagrado”, expresó el sacerdote.
Gasparetto destacó que el hecho volvió a exponer la creciente inseguridad que afecta a la zona de Las Mercedes, marcada por la cercanía con barrios de alta vulnerabilidad y consumo de drogas. Señaló que la adicción lleva a muchos jóvenes a actuar sin conciencia y a poner en riesgo espacios comunitarios que sostienen la fe de cientos de personas.
Aun así, rescató el espíritu solidario de los fieles y la importancia de la adoración al Santísimo como fuente de fortaleza diaria. La parroquia ahora prevé reforzar la protección de los objetos sagrados y continuar acompañando a la comunidad, que busca consuelo y renovar la esperanza.







