El presidente de la Federación de Trabajadores del Transporte, Gerardo Giménez, anunció que el gremio se prepara para reactivar la huelga ante la aprobación de la reforma del transporte sin la participación de los trabajadores en la mesa de diálogo.

Señaló que existía un compromiso con el titular de la Cámara de Diputados, Raúl Latorre, para conformar una instancia de trabajo con usuarios, trabajadores y empleadores, pero esto nunca se concretó. “La ley se aprobó tal como vino del Senado, sin escucharnos”, lamentó.

Giménez explicó que uno de los principales puntos de conflicto es el artículo 20, que define al transporte público como un servicio “imprescindible”. Según el dirigente, tanto la Constitución Nacional como el Convenio 87 de la OIT consideran el transporte como servicio “esencial”, pero no imprescindible, y el cambio de concepto tiene una clara intención: limitar el derecho. “Nuestra única herramienta de lucha es la huelga, y quieren quitárnosla por ley”, advirtió.

Otro artículo cuestionado es el 39, que regula la absorción de trabajadores cuando una empresa pierde la concesión o se realiza una nueva licitación. El sindicalista señaló que, si bien se introdujeron modificaciones para incluir a más trabajadores, la norma salió sin reglamentación clara, lo que abre la puerta a que las nuevas empresas no cumplan con la obligación. “Si no hay mecanismos de control y sanción, todo queda en letra muerta”, sostuvo.

La Federación de Trabajadores del Transporte convocó a un congreso para este viernes 5, donde se definirá la fecha de la huelga, que tendría una duración inicial de dos días y se realizaría después de la festividad de Caacupé, para no afectar directamente esa fecha sensible. Giménez afirmó que “el 99,9%” de las bases está a favor de ir al paro. “Ya agotamos todas las instancias. El único que puede destrabar esto ahora es el presidente de la República”, concluyó.