El obispo de Caazapá, Mons. Fray Marcelo Benítez, acompañó a la familia de la niña brutalmente asesinada en la localidad de Fulgencio Yegros y expresó su dolor por el hecho. “Estoy volviendo de orar por ella y no pude contener el llanto”, dijo y aseguró que este caso, como tantos otros, debe llevarnos a una profunda reflexión sobre la violencia que atraviesa nuestra sociedad.

Benítez cuestionó la falta de políticas públicas efectivas, tanto en salud mental, como en justicia. Sostuvo que muchos victimarios también son producto de un sistema fallido. “La justicia muchas veces protege más a los bandidos que a la gente buena”, expresó, y añadió que “no basta con dictar leyes, es necesario cambiar el estilo de vida y recuperar los valores fundamentales”.

El obispo fue enfático al señalar que la sociedad debe involucrarse más, no solo para exigir justicia, sino también para prevenir. Pidió mayor seguimiento y control sobre personas denunciadas por abusos, y apeló a la necesidad de una “presión social” contra quienes atentan la dignidad humana.

Monseñor fue muy claro al manifestarse en contra de la pena de muerte o la castración química, abogando, en cambio, por una transformación real del sistema. Llamó a volver a la espiritualidad y el fortalecimiento del rol de los padres en la formación de los niños y jóvenes.

Finalmente, remarcó que la raíz del problema se encuentra en la pérdida de valores dentro de las familias. “Si no cultivamos desde la infancia el respeto, la empatía y la dignidad, seguiremos lamentando tragedias”, concluyó.