El especialista en empleo, Enrique López Arce, analizó la compleja situación laboral que atraviesa el Paraguay, marcada por altos niveles de desempleo, subempleo e informalidad. Explicó que la demanda de asistencia es constante y refleja una realidad social donde la necesidad no entiende de horarios ni feriados, especialmente en los sectores más vulnerables.
Según datos oficiales, el país registra más de 162.000 personas en situación de desempleo abierto y cerca de 137.000 en subempleo, lo que suma alrededor de 300.000 paraguayos con serias dificultades para acceder a un trabajo digno. Mientras el empleo crece de forma gradual, López Arce señaló que ese crecimiento resulta insuficiente frente a la gran cantidad de personas que buscan insertarse al mundo laboral.
El abogado destacó que Paraguay se encuentra aún en una “primavera demográfica”, con una población mayoritariamente joven, lo que representa una oportunidad, pero también un riesgo si no se generan empleos de calidad. Actualmente, solo unos 200.000 trabajadores están empleados en empresas de más de 100 funcionarios, mientras que la mayoría se concentra en micro y pequeñas empresas, donde predominan salarios bajos y alta rotación.
Otro punto crítico es el ingreso: apenas 112.000 personas ganan más de tres salarios mínimos, mientras que alrededor de 450.000 no alcanzan siquiera el salario mínimo legal. La implementación de la ley de trabajo a tiempo parcial permitió formalizar a más personas en el IPS, pero en muchos casos con ingresos insuficientes para cubrir las necesidades básicas, lo que empuja a miles a buscar segundos empleos.







