En su homilía en el cuarto día del Novenario a la Virgen de Caacupé, el Monseñor Pedro Collar, obispo de Ciudad del Este, basado en el tema del día: Construir la fraternidad: “Ámense los unos a los otros”, llamó a los sacerdotes a crear vínculos profundos, a no mantenerse indiferentes ante las necesidades y a caminar junto al pueblo.

El Monseñor citó varias situaciones que aquejan a nuestra sociedad en lo cotidiano: “la pobreza extrema, el hacinamiento en las penitenciarías, los indígenas que deambulan las calles, la violencia en sus distintas facetas, los abusos de poder, de conciencia y de menores. El narcotráfico, la trata de personas, las divisiones y polarizaciones que fragmentan nuestro tejido social”. Por lo tanto, hizo un llamado a la conversión y al diálogo social:

“El sacerdote está llamado a anunciar el evangelio y a levantar su voz frente a estas situaciones, pero su contribución más profunda consiste en ir a la raíz: transformar los corazones de quienes provocan el mal”, afirmó el Monseñor.

Instó a los sacerdotes a caminar con los feligreses: “El pueblo al que servimos no espera de sus sacerdotes perfección, sino cercanía. Servir significa caminar con ellos, reír con ellos, llorar con ellos. A veces ellos te llevarán a Dios; otras veces tú los llevarás a Él”, señaló.