En el Día Mundial de la Educación Ambiental, la jefa de Educación Ambiental del MADES, Sandra Aranda, destacó que educar en este ámbito implica un “despertar” de la conciencia ciudadana sobre el entorno en el que vivimos y el compromiso que cada persona asume con el planeta.
Recordó prácticas cotidianas heredadas de generaciones anteriores, como el uso responsable del agua, la correcta gestión de residuos y el ahorro de energía, que hoy vuelven a cobrar vigencia frente a la crisis ambiental y climática, recalcó Aranda.
La licenciada agregó que el problema de la contaminación no es el plástico en sí, sino el uso que se hace de él, y habló de la necesidad de políticas públicas que impulsen una educación ambiental real y sostenida. Es urgente pasar del discurso a la acción, fortalecer la articulación entre instituciones y avanzar en una ley de educación ambiental que permita preparar mejor a niños y jóvenes, no solo para cuidar el ambiente, sino para proteger su salud y calidad de vida.







