La economista Lila Molinier analizó la posibilidad planteada por el ministro de Industria y Comercio de importar carne desde Brasil o Argentina como medida para contener el precio en el mercado local. La propuesta surge en un contexto de preocupación por el encarecimiento de la canasta básica y el alto costo de la carne, que para muchas familias ya no es accesible semanalmente.

Molinier explicó que el reciente ajuste del salario mínimo, vigente desde el 1 de julio, suele derivar en un nuevo aumento de precios, ya que los empresarios alegan mayores costos de producción. Esta dinámica, señaló, provoca que el poder adquisitivo vuelva a deteriorarse y obliga a las familias a buscar ingresos extra. En este marco, la amenaza de importar carne busca presionar a frigoríficos y ganaderos para evitar subas que generen malestar social.

La economista advirtió que la implementación no sería sencilla, pues el Estado depende del sector privado, especialmente de supermercados, para llegar al consumidor. Además, señaló que factores como el valor del dólar, los costos financieros y la falta de organización en el sector de carnicerías complican el panorama. Para Molinier, la solución pasa por un diálogo entre el gobierno, productores y frigoríficos, así como por medidas puntuales de reducción de impuestos, evitando poner en riesgo los ingresos que sostienen las políticas públicas.