Tras las celebraciones en Caacupé, la Conferencia de Religiosos del Paraguay (Conferpar) difundió un mensaje centrado en la urgencia de la justicia social. El presidente del organismo, el Padre Máximo Mendoza, explicó que la Iglesia invita a vivir lo que predica: una justicia entendida como respeto a la dignidad humana y acceso equitativo a derechos para todos los ciudadanos.

El religioso señaló que la justicia debe ser horizontal y basada en la inclusión, la solidaridad y la subsidiariedad. “No puede haber excepciones cuando se trata de dignidad humana”, sostuvo, recordando que en el país persisten realidades donde unos pocos gozan de privilegios mientras los sectores más vulnerables, campesinos, indígenas y trabajadores, continúan siendo relegados.

El Padre lamentó que la política haya sido reducida a la disputa por el poder, desviándose de su verdadera finalidad: el bien común. Denunció que grupos vinculados al partido de gobierno administran recursos públicos priorizando beneficios sectoriales. También cuestionó la criminalización de reivindicaciones sociales como el reclamo por tierra para reforma agraria.

Consultado sobre la reacción popular a la homilía del monseñor Ricardo Valenzuela, destacó que los aplausos expresaron un sentir colectivo frente a problemas que afectan a la ciudadanía. “La gente escucha verdades que reflejan su realidad. Ojalá esto toque el corazón de los gobernantes”, expresó, resaltando que existen ejemplos positivos, como el avance en la titulación de tierras en Marina Kue.

Sobre la ausencia del presidente Santiago Peña en la misa central del 8 de diciembre, el sacerdote afirmó que, si bien no es obligatorio que asista, el gesto deja un mensaje político. “Puede interpretarse como indiferencia o temor a mirar de frente la realidad del pueblo”, manifestó. La Conferpar reiteró que seguirá acompañando las causas sociales, llamando al Estado a escuchar y actuar con justicia.