El reconocimiento legal de los animales como seres sintientes marca un antes y un después en la protección jurídica y social en Paraguay. Así lo señaló Héctor Rubín, director de Defensa, Salud y Bienestar Animal, al explicar que esta figura implica admitir que los animales pueden sentir dolor, miedo, ansiedad y sufrimiento, elementos que hoy pasan a ser considerados como agravantes en casos de maltrato.
“Ya no se evalúa únicamente el daño físico, sino también el estrés, la agonía y las condiciones en que fue sometido el animal, lo que modifica sustancialmente el alcance de las sanciones y sentencias”, explicó.
El Ministro advirtió además sobre prácticas crueles aún persistentes, como el envenenamiento de gatos y perros, muchas veces naturalizadas y erróneamente percibidas como impunes. Recordó que estos hechos constituyen delitos penales, con penas que pueden llegar hasta seis años de cárcel cuando se produce la muerte del animal.







