El analista político Dr. Leandro Prieto evaluó el retorno de Nicanor Duarte Frutos al movimiento Honor Colorado, un hecho que, según afirmó, tiene más peso simbólico que electoral. Explicó que, en contextos donde un sector político controla los tres poderes y posee gran influencia económica, “se generan condiciones que obligan a los actores a alinearse, por supervivencia política”.

Este escenario explica la adhesión de figuras históricas y de otros líderes que buscan mantener vigencia dentro del Partido Colorado. Prieto sostuvo que, aunque Duarte Frutos conserva una base electoral propia, hoy su principal aporte radica en la experiencia y en la fuerza simbólica que representa su figura como expresidente.

“Puede sumar votos para una banca en el Congreso, pero sobre todo agrega contenido y debate interno”, señaló. En ese sentido, destacó también la irrupción del hijo del exmandatario, José Duarte Penayo, a quien describió como “una mente sólida, culta y con capacidad para articular un nuevo discurso doctrinario dentro del cartismo”.

El analista lamentó que el Partido haya perdido espacios de formación intelectual y política, lo que, a su criterio, explica el vaciamiento doctrinario en los últimos años. “Antes el partido era de campesinos, universitarios, intelectuales y dirigentes; hoy todos quieren solo un cargo y nadie forma cuadros”, dijo. Figuras jóvenes como Duarte Penayo podrían ayudar a recuperar esa base.

En otro momento, consultado sobre el escenario nacional y la figura del intendente de Ciudad del Este, Miguel Prieto, el analista advirtió que perseguir judicialmente al líder esteño podría resultar contraproducente para Honor Colorado. Consideró que un intento de inhabilitación generaría un efecto “boomerang”, fortaleciendo su imagen ante el electorado urbano y replicando fenómenos del pasado donde candidatos perseguidos obtuvieron un fuerte respaldo popular.