El Parque Carlos Antonio López, ubicado en uno de los puntos más altos de la ciudad, guarda una interesante historia: Durante la Guerra de la Triple Alianza se colocó un mangrullo. Luego, un cementerio que fue clausurado en 1918 y transformado en espacio público en 1924. Según el Arq. Jorge Rubiani, restos de tumbas y elementos funerarios eran visibles décadas después.
Con el tiempo, el parque se consolidó como área verde, aunque todavía conserva vestigios de su pasado histórico en el trazado del suelo y en antiguos planos conservados. Hoy, Asunción enfrenta desafíos en la gestión de sus espacios verdes, agravados por la sobrecarga de funcionarios municipales que limita la capacidad de inversión en mantenimiento y proyectos de urbanismo.
Rubiani sostiene que las propuestas de los candidatos a intendente sobre parques y áreas públicas suelen quedarse en el papel, debido a la falta de recursos y la necesidad de priorizar salarios. La recuperación y preservación de lugares históricos como el Parque Carlos Antonio López dependen, según el experto, de decisiones valientes y planificación efectiva, más allá de intereses políticos o populistas.







