A diferencia de nuestros tiempos, en que no es raro ver el nombre de políticos personificados en el muñeco más popular de la fiesta de San Juan, durante la dictadura de Alfredo Stroessner, colocar un pañuelo rojo al “Judas kái” era motivo de ir directo al calabozo.
“No se podía poner directamente la cara de Stroessner, pero las personas solían poner algún pañuelo o algo rojo y el pueblo entendía. La cuestión era que los pyrague y la Policía también entendían a veces y ya se los llevaban presos o a cumplir actividades forzosas”, recordó el periodista y escritor Mario Rubén Álvarez.
La fiesta de San Juan (24 de junio) surgió en Europa como una fiesta pagana centrada en el fuego, que posteriormente fue cristianizada por los misioneros católicos y así llegó después a nuestro continente.
El fuego se mantuvo como elemento central (pelota tatá, tata pyĩ ári jehasa, toro candil y judas kái). También se incorporaron las comidas típicas, con tan diversas variaciones que en algunos sitios ya se celebra hasta un San Juan vegano.







