En Francia, el gobierno de Emmanuel Macron enfrenta una fuerte crisis política tras un recorte en el gasto público superior a 40.000 millones de euros, que impactó en áreas sensibles como salud, educación y producción. La medida desencadenó masivas manifestaciones en las principales ciudades, lo que derivó en la dimisión del primer ministro al no obtener el voto de confianza parlamentario.
En Nepal, la censura de redes sociales por parte del gobierno encendió una ola de disturbios encabezados por la generación Z, que dejó al menos 19 muertos y más de 300 heridos. La violencia escaló con la caída del primer ministro y la muerte de su esposa, en un contexto de tensiones vinculadas a la libertad de expresión y a negociaciones económicas con el FMI.
El analista Fabián Villalba señaló que ambos escenarios reflejan cómo la presión social, amplificada por el ecosistema digital, puede detonar crisis políticas profundas. Recordó fenómenos como la Primavera Árabe o las protestas en Chile y advirtió que las redes sociales no solo canalizan reclamos, sino que también son herramientas de poder e influencia política a global.







