Para Benjamín Fernández Bogado, Paraguay vive un deterioro democrático, a raíz de episodios recientes como la fiesta de los Zacarías, las polémicas declaraciones de la diputada Rocío Abed sobre el “cheesecake” como señal de bonanza, y la controversia por el obelisco en el Chaco. Son señales de una clase política desconectada de la realidad social y confiada “de que la ciudadanía no reaccionará”.

Fernández Bogado cuestionó la falta de una cultura cívica sólida en el país y afirmó que el Paraguay sigue en el “kindergarten democrático”. A su criterio, la ciudadanía ha renunciado a su rol de mandante, permitiendo que los políticos gobiernen sin control ni consecuencia. “La democracia no es un regalo. Exige participación activa, vigilancia y compromiso, no indiferencia”.

También criticó el contraste entre los datos macroeconómicos que celebra el gobierno y la dura realidad que vive la gente en la calle. “La comida subió 30 % y los salarios apenas un 4 %. Comer un asado hoy cuesta medio millón. ¿Quién puede vivir así?”, se preguntó. Advirtió que el gobierno está encerrado en una burbuja, desconectado del pulso popular.

Finalmente, resaltó que, si bien el paraguayo no suele manifestarse con frecuencia, el descontento está creciendo. “Somos un pueblo volcánico. No reaccionamos siempre, pero cuando lo hacemos, explotamos con lodo, lava y fuego”, concluyó.