El Monseñor Miguel Fritz, quien asume como obispo del Vicariato Apostólico del Pilcomayo explicó sobre el simbolismo detrás de cada elemento dibujado en su escudo episcopal. Reveló que la cruz que llevará por el cuello a partir de su ordenación episcopal, fue hecha por un nivaclé con madera de palo santo (especie autóctona de la región).

Explicó que en el escudo el árbol que sobresale es el algarrobo, típico de la región chaqueña y es una planta que tiene raíces profundas, más largo que el tallo, “el algarrobo se arraiga busca como sobrevivir, como alimentarse y eso nos dice mucho: si no nos arraigamos en el Señor, si no buscamos nuestro alimento en el Señor, no podremos sobrevivir. El algarrobo aguanta todo: las tormentas, da sombra y sobre todo, da fruto”, explicó.

La cruz oblata, ubicada al centro, representa el acceso al “árbol de la vida”, y su identidad como Oblato de María Inmaculada. El círculo que rodea la cruz remite a la forma tradicional de reunión indígena en torno a la chicha, símbolo de comunión y celebración.

Finalmente, en el escudo, ese círculo acoge la cruz como hostia consagrada, representando la Eucaristía. Las líneas de colores que lo forman expresan la diversidad cultural del Vicariato Apostólico. La “M” integra un doble simbolismo: por un lado, es signo de María, patrona del Vicariato y madre espiritual de los Oblatos; por el otro, evoca el origen del obispo en Alemania, vinculando su historia personal con el monte Vogelsberg y la figura de San Bonifacio.