El exsenador y analista Adolfo Ferreiro trazó un diagnóstico severo sobre el año político que se despide, al que calificó como uno de profunda crisis institucional. Señaló un extravío general del modelo republicano y democrático, con partidos debilitados, sin capacidad real de formular proyectos, controlar a sus representantes ni debatir ideas de fondo.
A su criterio, decisiones como el voto preferencial, las listas desbloqueadas y ciertas disposiciones constitucionales han vaciado de contenido a la representación democrática. Ferreiro advirtió que esta crisis no se limita a la política, sino que atraviesa a la educación, la cultura, las universidades, los gremios y hasta a las iglesias, reflejando una decadencia más amplia.
Subrayó que el colapso del sistema educativo es el condicionamiento más grave, al producir generaciones con serias falencias formativas, lo que impacta directamente en la calidad de la dirigencia y de la democracia. Si no se encara un proceso profundo de reflexión y reforma, alertó, “el país corre el riesgo de sostener solo una democracia formal, sin representación genuina ni futuro sólido”.







