En su homilía del noveno día del novenario, el Mons. Mario Melanio Medina, obispo emérito de San Juan Bautista Misiones y Ñeembucú, centró su mensaje en la necesidad de “fomentar una economía humana y solidaria” y recordó que el compromiso cristiano exige involucrarse en la transformación social.
El obispo denunció las desigualdades estructurales del país: los desalojos de campesinos e indígenas son “una vergüenza en un Paraguay que tiene mucha tierra”, criticó, además de la falta de políticas públicas, la precariedad laboral y la “corrupción normalizada”.
Señaló especialmente la mafia de los pagarés, un mal “hace años ya que están llorando la gente y muriendo”. Para él, estas situaciones representan un “pecado público que clama al cielo”, síntoma de la pérdida del bien común y de la ética en la gestión estatal.
Pese al difícil diagnóstico, el Mons. Medina llamó a la esperanza activa y exhortó a la ciudadanía a pensar, decidir y ejercer su dignidad. Subrayó que “la política buena es buscar el bien común” e instó a elegir autoridades responsables y dejar de lado fanatismos.







