En una amena entrevista durante Martini680 por Cáritas UC, Fray Juan Antonio Vázquez compartió profundas reflexiones sobre la vida y el impacto que ha dejado la beata Chiquitunga a varias generaciones. Destacó que su verdadero legado es su propia persona a través de su vida cotidiana y el testimonio de tantos fieles que hoy se sienten acompañados por ella.

Su célebre frase “¡Todo te ofrezco, Señor!” cobra un sentido especial cuando se aplica a la realidad del día a día. Esta expresión representa una actitud de apertura total a la vida, aceptando con fe tanto las alegrías como las crisis y los desafíos que se presentan en el camino. Es una invitación a no apropiarse de los logros personales, sino a tener la capacidad de vivir en función de los demás, transformando el trabajo y las pruebas diarias en una ofrenda constante.

Resulta asombroso cómo una mujer que nació hace cien años mantiene una trascendencia que desafía al tiempo, permaneciendo presente en el corazón de tantas personas. Chiquitunga no es solo una figura histórica, sino una compañera, intercesora y amiga que sigue guiando a quienes confían en su mediación. Su vida demuestra que, cuando se vive por algo que realmente vale la pena, el impacto de las acciones perdura para siempre.