En el marco de las celebraciones en Caacupé, la Conferencia Episcopal Paraguaya presentó su Carta Pastoral en la que advirtió los males de la corrupción. La abogada María Esther Roa destacó el mensaje de los obispos, al calificar a la corrupción como un “pecado grave”; refleja la urgencia por socavar la democracia, deteriora la calidad de vida y golpea más a los sectores vulnerables.

Según Roa, el señalamiento de la Iglesia confirma una preocupación ampliamente compartida: “Esto no es percepción de unos pocos; es una realidad que afecta a todo el país”, afirmó durante su entrevista con Radio Cáritas UC. Roa explicó que, de acuerdo con la “calculadora de la corrupción” desarrollada por la Coordinadora de Abogados Anticorrupción, el daño patrimonial reportado desde 2009 supera los G. 9 billones, una cifra estimada en base a expedientes oficiales del Observatorio Judicial.

Sin embargo, la especialista advirtió que la capacidad del Estado para enfrentar este flagelo es mínima: “Paraguay cuenta con solo 13 fiscales anticorrupción y carece incluso de peritos especializados”. Esta debilidad institucional, sumada a la falta de voluntad política, impide avanzar hacia una verdadera política criminal que garantice sanciones efectivas. “Sin recursos, sin transparencia y sin compromiso, la corrupción seguirá avanzando”, remarcó.