Sonia Núñez compartió su experiencia como madre de un niño con autismo nivel 3, un diagnóstico que, según recordó, recibió como “un golpe muy fuerte”. La noticia llegó cuando su hijo aún no hablaba, tras varias evaluaciones. “Se me cayó el mundo”, expresó, al relatar el impacto inicial de una condición que, con el tiempo, aprendió a comprender desde otra mirada.

Explicó que el proceso requiere una dedicación constante, acompañamiento profesional y una importante inversión económica. Con el apoyo de su familia y una cuidadora, enfrenta un día a día exigente donde cada avance, por pequeño que sea, se celebra. “Es una atención al 200 % y una paciencia al 300 %”, afirmó, al describir los desafíos cotidianos.

“Un día a la vez” resume su experiencia. Sonia aseguró que su hijo la llevó a reinventarse y a ver la vida de otra manera. “Hoy me siento bendecida. Él me enseñó a ayudarle a brillar desde su propia forma de ver el mundo”, concluyó, destacando que, más allá de las dificultades, el camino también está lleno de aprendizajes y amor.