El criminólogo Juan Martens afirmó que los disturbios en el clásico entre Cerro Porteño y Olimpia responden a un fenómeno que se repite en toda América Latina, donde las barras bravas están vinculadas a distintos negocios ilegales, incluyendo el narcotráfico.

Señaló que las drogas forman parte del problema, pero no son el eje central, ya que también influyen factores como el control territorial y las estructuras de poder dentro de estos grupos en las distintas barras de los clubes.

“El problema de fondo es la imposibilidad de algunas personas de relacionarse pacíficamente con sus semejantes”,

expresó, al advertir sobre una crisis en la transmisión de valores desde instituciones como la familia y la educación.