León XIV, que este lunes partía de viaje hacia Argelia y por tanto tenía previsto hablar con los periodistas que le acompañan en el avión, ha declarado ante las inevitables preguntas de la prensa:
“No, no tengo miedo de la administración Trump, ni a proclamar en voz alta el mensaje del Evangelio, que es para lo que creo que debo estar aquí, y por eso existe la Iglesia.
No somos políticos, no vemos la política exterior desde la misma perspectiva, sino como constructores de paz”.
Añadió el Santo Padre: “No creo que el mensaje del Evangelio deba ser tergiversado, como algunos están haciendo. Yo sigo hablando claro contra la guerra, tratando de promover la paz, el diálogo y el multilateralismo con los Estados para encontrar soluciones a los problemas. Demasiadas personas sufren hoy, demasiadas personas inocentes han sido asesinadas, y creo que alguien debe alzar la voz y decir que hay una mejor manera”.
Robert Prevost, de nacionalidad estadounidense y también peruana, ha dicho sobre Trump que no desea “entrar en un debate con él”, pero que “el Evangelio es claro” y “la Iglesia tiene la obligación moral de ir contra la guerra”.
En el Vaticano, además, causa enorme preocupación la continua distorsión del mensaje cristiano desde la administración estadounidense, tanto en clave de épica bélica como nacionalista, como la imagen de varios predicadores en el Despacho Oval apoyando a Trump. “Dios no bendice ningún conflicto. Quien es discípulo de Cristo, príncipe de la paz, nunca está del lado de quien ayer empuñaba la espada y hoy lanza las bombas”, dijo el Papa la semana pasada, una más de muchas frases de este tipo en los últimos meses.
Fuente: El País







