El conflicto en Oriente Próximo ingresó en su quinto día con una escalada de ataques entre Irán e Israel, mientras la violencia se extendió a otros puntos estratégicos de la región. Las Fuerzas de Defensa israelíes anunciaron bombardeos contra centros de comando en Teherán y reportaron la detección de misiles lanzados desde territorio iraní, sin confirmación oficial de daños por parte de la república islámica.

En paralelo, Líbano informó de cuatro muertos en Baalbek tras nuevos ataques, en un contexto de órdenes de evacuación emitidas por Israel en el sur del país con el objetivo declarado de golpear posiciones de Hizbulá.

La ofensiva iraní también alcanzó a aliados de Washington en el Golfo: Catar confirmó el impacto de un misil en la base aérea de Al Udeid, que alberga tropas estadounidenses, mientras se denunciaron ataques en Arabia Saudí y Kuwait. A la par, incidentes en el estratégico estrecho de Ormuz y evacuaciones reflejan el creciente riesgo de una desestabilización regional de mayor alcance.