El sociólogo y experto en seguridad José Amarilla advirtió que el debate sobre la eventual participación de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad interna va más allá de su legalidad y debe centrarse en su viabilidad técnica y estratégica. Señaló que existe una “desalineación doctrinal” entre la función militar, orientada a neutralizar enemigos, y la lógica policial, enfocada en controlar, disuadir para judicializar.

Recordó que Paraguay cuenta con unos 35.000 policías y más de 1.000 instalaciones en todo el país, frente a una estructura militar mucho más reducida, lo que vuelve “incoherente” delegar en esta última la respuesta principal al crimen organizado.

Amarilla insistió en que la principal debilidad del Estado no es el armamento, sino la inteligencia, clave para anticipar y desarticular estructuras criminales. Además, sugirió que la decisión podría responder a presiones externas para demostrar mayor firmeza en la lucha contra el narcotráfico, aunque alertó que el riesgo de abusos, errores y escasos resultados es elevado si no se corrigen primero las fallas estructurales.