Antes de rezar el Ángelus de este domingo 1 de febrero de 2026, IV Domingo del Tiempo Ordinario, el Papa León XIV invitó a los fieles a redescubrir el mensaje de las Bienaventuranzas como una luz que atraviesa la historia y revela el corazón del Evangelio. Ante miles de peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro, el Pontífice afirmó que se trata de “una página espléndida de la Buena Noticia”, en la que Jesús proclama una felicidad que no se compra ni se conquista, sino que se recibe y se comparte a causa de Cristo.
En su reflexión, el Santo Padre explicó que las Bienaventuranzas expresan la ley nueva escrita en los corazones y no en la piedra, una ley que puede parecer frágil ante los criterios del mundo, pero que encierra la fuerza del amor de Dios. Solo Él puede llamar verdaderamente bienaventurados a los pobres, a los afligidos y a quienes buscan la justicia y la paz, porque es el sumo Bien que se dona sin medida y sostiene incluso en la persecución y la mentira.
León XIV señaló además que las Bienaventuranzas no son una paradoja para quien cree en Cristo, sino una prueba de la auténtica felicidad, que se manifiesta en relaciones que acompañan y no en bienes que se consumen. “Jesús no habla de una consolación lejana, sino de una gracia constante”, afirmó el Papa, destacando que este camino eleva a los humildes y desarma a los soberbios.
Finalmente, encomendó a los fieles a la intercesión de la Virgen María, la bienaventurada por excelencia, para vivir esta esperanza que el mundo no puede ofrecer.







