El Gobierno de Argentina declaró la emergencia ígnea en las provincias de Chubut, Río Negro, Neuquén y La Pampa, frente a los incendios forestales que desde comienzos de año ya arrasaron más de 45.000 hectáreas de bosque nativo.
La medida fue oficializada mediante un decreto de necesidad y urgencia, tras el pedido de los gobernadores patagónicos, quienes advirtieron que la magnitud del fuego requiere herramientas excepcionales para reforzar el combate y la protección de las poblaciones afectadas.
El decreto habilita la transferencia de fondos nacionales para fortalecer a los bomberos voluntarios, la Agencia Federal de Emergencias y otros organismos clave, en un contexto marcado por focos activos que avanzan sobre zonas residenciales y turísticas.
Mientras tanto, los brigadistas continúan trabajando en áreas críticas como el Parque Nacional Los Alerces y Puerto Patriada; organizaciones ambientales cuestionan los recortes presupuestarios aplicados al manejo del fuego y alertan que la falta de recursos oportunos ha dificultado una respuesta temprana.







