La fuga de dos internos durante esta madrugada de la considerada cárcel de máxima seguridad deja en evidencia las debilidades crónicas del sistema penitenciario paraguayo. Así lo señaló el especialista en seguridad José Amarilla, quien sostuvo que este tipo de hechos rara vez ocurre sin algún grado de complicidad interna y remarcó la ausencia de una doctrina clara de seguridad penitenciaria.

Según explicó, el país nunca logró consolidar una carrera profesional específica para el personal carcelario, lo que impacta directamente en los controles, los protocolos y la capacidad de respuesta ante situaciones críticas. Amarilla también cuestionó la falta de una política penitenciaria integral y la precariedad laboral de los guardiacárceles, muchos de ellos con salarios indignos frente a la alta peligrosidad de los internos.

A su criterio, hablar de “cárceles de máxima seguridad” resulta hoy un concepto más retórico que real, ya que no existen estrategias nacionales, planes de formación ni una clara separación entre procesados y condenados. El especialista subrayó que la reforma del sistema requiere un diagnóstico transparente, inversión sostenida y un cambio profundo de enfoque que no puede resolverse con medidas aisladas ni a corto plazo.