En la Santa Misa desde la Capilla San Leopoldo Mandic, el hermano Julio César González instó a los fieles a dejarse sanar interiormente por Dios, buscar su encuentro y dejarse sostener por su gracia y su misericordia.

Inspirado en el Evangelio de San Marcos, Dios muestra su cercanía a nuestra frágil humanidad cuando va a la casa de Pedro a sanar a su suegra enferma. De la misma manera, el Señor se acerca a nosotros; no se avergüenza de la enfermedad de sus hijos.

Por ello, el hermano Julio César invitó a pedir a Dios ser sanados de cualquier dolencia, de todos los pecados, “que causa esta enfermedad mortal que nos aparta, que nos aleja de Dios. Y el único médico y medicina, como decía nuestro Padre Leopoldo, es Dios, es Cristo nuestro Señor”, afirmó.