El Papa León XIV, como había adelantado en su primera audiencia general del año, siguió con el ciclo de catequesis sobre el Concilio Vaticano II, donde abordó “la Constitución dogmática Dei Verbum” sobre la divina Revelación. El Santo Padre nos recuerda cómo Dios nos hace semejantes a Él a través de su hijo, fija una alianza con la humanidad, una relación de amistad que se cultiva a través de la oración.

“Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre”, citó el Papa las palabras de Jesús en el Evangelio de Juan. Y explicó que, si bien el pacto entre Dios y el hombre permanece siempre asimétrico, porque “Dios es Dios y nosotros somos criaturas”, la venida de su Hijo en la carne humana, “la Alianza se abre a su fin último: en Jesús, Dios nos hace hijos y nos llama a hacernos semejantes a Él a pesar de nuestra frágil humanidad”.

Como toda relación de amistad, si no se cultiva, corre el riesgo de terminar por una serie de desatenciones que la desgastan. El Papa nos invita a alimentarla a través de la oración genuina, de corazón a corazón: “Acojámosla, cuidemos esta relación, y descubriremos que la amistad con Dios es nuestra salvación”.

“Solo cuando hablamos con Dios podemos también hablar de Él”, concluyó el Santo Padre.