Enrique Ernesto Shaw fue un empresario argentino que nació en Buenos Aires en 1921 y cuya fe católica se expresó de manera concreta en su trabajo y en su compromiso eclesial.

Quedó huérfano de madre a los cuatro años, recibió una formación cristiana sólida, estudió en el Colegio La Salle y luego en la Escuela Naval Militar. Se casó con Cecilia Bunge y fue padre de 9 hijos; dejó la Armada para dedicarse al mundo corporativo convencido de que desde allí podía vivir el Evangelio y transformar la realidad social.

Como directivo de Cristalerías Rigolleau, se destacó por su cercanía con los trabajadores y por promover condiciones laborales justas. Fue fundador y primer presidente de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa, impulsor de iniciativas sociales y partícipe activo en la creación y fortalecimiento de organizaciones como la Acción Católica Argentina y el Movimiento Familiar Cristiano.

Falleció de cáncer a los 41 años, el 27 de agosto de 1961. El camino hacia su beatificación se consolidó con el reconocimiento de un milagro atribuido a su intercesión: la curación “inexplicable” de un niño gravemente herido en la cabeza tras un accidente en 2015, cuya recuperación total sorprendió a la comunidad médica.

Tras la aprobación del Dicasterio para las Causas de los Santos, el Papa autorizó el decreto que abre la puerta a su beatificación. Junto a Shaw, la Iglesia se prepara para proclamar beatos a otros 11 testigos de la fe, en su mayoría mártires de la Guerra Civil en España.