Durante la Misa central del Octavario de la Virgen de Caacupé, el obispo de la diócesis, Mons. Ricardo Valenzuela reflexionó sobre el saludo del Ángel Gabriel a la Virgen María: “Llena eres de gracias”, lo que implica la pureza de la Madre de Dios de todo pecado, y recordó que:

“El pecado es el que nos envejece. El pecado envejece porque esclerotiza el corazón, va endureciendo el corazón. La sierra vuelve inerte, medio muerto al corazón y hace que se marchite el corazón, el pecado, pero la llena de gracia; está vacía de pecado, por eso ella siempre se ve joven”, explicó el obispo.

El Monseñor rescata a María como la única en nacer sin el pecado original: “Es una cosa extraordinaria porque todo en el mundo, desgraciadamente, está contaminado por el mal”. Por lo tanto, instó a no dejarse contaminar por el pecado, pues “el pecado es el que nos envejece”.