En la misa exequial en memoria del Padre Leoncio Redero, en la Parroquia Virgen del Carmen, el Cardenal Adalberto Martínez Flores, recordó la vida humilde, fiel y misionera del Padre Leoncio, quien ayer partió al encuentro del Señor.
Durante la homilía, el Cardenal expresó la “plenitud y gratitud” que produjo la carta enviada por el obispo de Salamanca, Mons. José Luis Retana, quien manifestó su gran afecto por el Padre Leoncio.
El Cardenal destacó que la vida del Padre, fue un ejemplo de humildad, fidelidad y servicio misionero, inspirado por el ardor evangelizador de San Francisco Javier, que lo llevó a integrarse a su orden religiosa. Recordó también su entrega como párroco de la Virgen del Carmen, “donde sirvió con discreción, serenidad y una profunda confianza en Dios”.
“La vida y la partida del Padre Leoncio hablan por sí mismas: un silencio fecundo, un paso tranquilo y una mirada luminosa”, afirmó el Cardenal, y destacó que su ministerio puede leerse en “sus manos gastadas”: “manos que dieron la Eucarística, que bautizaron, bendijeron matrimonios, ungieron enfermos, perdonaron en nombre de Dios”.
Y recordó, “la muerte no es más que pasar al otro lado del velo” y que, al final de la vida, “seremos examinados en el amor”.







