El reconocido periodista analiza el ascenso de Miguel Prieto, la fragilidad del PLRA y la puja interna entre coloradísimo y cartismo, en un escenario político marcado por tensiones, reacomodos y cambios acelerados.

El analista político Bernardo Neri Farina evaluó el ascenso de Miguel Prieto como una figura emergente dentro del escenario político nacional. Según explicó, su crecimiento genera expectativas, pero también desafíos: se trata de un dirigente joven que ingresa a un espacio turbulento y ya se encuentra bajo fuertes presiones y ataques. Afirmó que “el cartismo, en su intento de frenarlo, terminó proyectándolo aceleradamente a nivel nacional”.

Respecto al apoyo de Prieto a Johanna Ortega en Asunción, señaló que, si bien inicialmente generó tensiones dentro de la oposición, terminó facilitando un acuerdo clave: la realización de una encuesta en febrero para definir una candidatura única. Si todas las partes respetan este mecanismo, considera que el proceso puede fortalecer la unidad opositora en vez de fracturarla.

En cuanto al PLRA, el analista fue categórico al afirmar que el partido atraviesa un momento crítico, con una dirigencia dividida y carente de vocación de poder. Comparó su situación con la del radicalismo argentino, advirtiendo que el liberalismo podría seguir debilitándose si sus líderes continúan priorizando intereses particulares por encima del proyecto partidario.

Sobre el Partido Colorado, Neri Farina evitó hablar de un posible fin de su hegemonía, pero sí destacó la existencia de una profunda tensión interna entre el coloradismo tradicional y el cartismo, al que definió como un sector movido por fuertes intereses económicos. Esta disputa interna, asegura, marcará los próximos meses dentro de la política paraguaya. Para Neri Farina, el escenario político actual es dinámico, incierto y merece una observación atenta.